Crisis mundial (1982) y sus repercusiones en México
Situación internacional
La crisis de 1982 también llamada de la deuda externa,
aparte de las causas internas, tuvo otras motivadas por la comunidad financiera
internacional. Esta crisis no hubiera sido tan intensa, prolongada y amplia (ya
que fueron más de 50 países las que cayeron en ella) si no hubiera habido estimaciones
erróneas de los acreedores que interpretaron las dificultades económicas de los
países en deuda como transitorias y la tardía reacción para evitar que
estallara la crisis.
Ante la crisis se creó un movimiento de terror entre los
bancos haciendo que la oferta de crédito se hiciera nula, más la suspensión de
pagos. A esto también se puso de manifiesto las diversas fallas del mercado
financiero internacional, como la inadecuada solución que se le dio al problema
del reciclaje y las debilidades de los organismos multilaterales. Con todo esto
no se puede negar que los acreedores fueron altamente responsables. (Pero retomemos
un poco, y veremos que durante la década de los 70’s, el sistema económico internacional
establecido en la postguerra, evidencio su incapacidad para sostener un
crecimiento global dinámico en equidad y solidaridad entre países.)
Las causas profundas de esta crisis se ubican en:
· Agotamiento de la dinámica industrial de los
países avanzados
·
La lenta evolución de la demanda de los
productos
·
La sobreproducción de bienes
·
La baja productividad de trabajo
·
Dificultades para incorporar los avances tecnológicos
en los procesos de producción industrial
Otros factores que reflejan el agotamiento de la dinámica del
crecimiento y el desorden en el sistema monetario y financiero fueron:
·
El abandono del patrón del cambio del dólar en
1971
·
La crisis energética iniciada en 1973
Estos aceleraron el deterioro de la economía mundial. A mediados
de los 70’s la economía internacional se
caracterizó por el estancamiento de los productos, los altos índices de inflación
y desempleo. Los niveles sin precedentes en las tasas de interés y los
desequilibrios de los pagos externos. Los
países en desarrollo manifestaron una sostenida disposición de crecer
contratando una deuda externa (como fue el caso de México) proceso alentado por
el reciclaje de los excedentes financieros exportadores de petróleo. La interdependencia
global señalaba la necesidad de enfrentar la crisis con medidas colectivas, sin embargo la rigidez de
los países industrializados y su incapacidad para adaptarlos a los nuevos
sistemas de gestión del sistema económico internacional impidieron la adopción de
soluciones y redujeron las posibilidades de avanzar hacia un nuevo orden
internacional.
Los países industrializados respondieron a la crisis con políticas
internas de rigurosa disciplina fiscal y monetaria para abatir la inflación y
corregir los desequilibrios externos; sin embrago también redujeron las
posibilidades de explotación de los países desarrollados e indujeron la alza
progresiva de las tasas de interés. Esto tuvo consecuencias para los países en desarrollo
con pérdida de ingresos, menor demanda de importaciones y crecimiento de la
deuda, lo que a su vez causo mayor desempleo, al igual que reforzó la inflación
y acentuó la disparidad. En particular América Latina vivía la crisis más
profunda desde la postguerra.
Por su parte los países avanzados crearon nuevas estrategias
de desarrollo basadas en el desarrollo de nuevas tecnologías particularmente electrónica,
robótica y biogenética. A inicios de los 80’s el mercado de materias primas no
era alentador y era necesario reordenar el sistema económico para reactivar las
exportaciones y favorecer la reducción de las tasas de interés. Se requería la
reforma del sistema monetario internacional para hacerle frente a esta problemática.
Podemos ver la economía de México afectada por cuatro
principales factores:
·
Deuda externa
·
Inflación
·
Fuga de capitales
·
Devaluación
¿Cómo actuó el presidente en el poder ante esta? Lo veremos
a continuación
Grupos
empresariales en México.
Durante el sexenio de López Portillo se convocó a los diversos sectores
económicos del país a unirse a la llamada Alianza para la producción y asimismo
recuperar el apoyo del sector empresarial a través de sus poderosas
agrupaciones como la CONCANACO (Confederación de Cámaras Nacionales de
Comercio), la CONCAMIN (Confederación de Cámaras Industriales de los Estados
Unidos Mexicanos), la COPARMEX (Confederación Patronal de la República Mexicana)
y el CCE (Consejo Coordinador Empresarial). La relación con esto organismos fue
cordial mediante una política de estricto control de gasto público, exenciones
y reducciones de impuestos y aumento en los precios de productos básicos,
política bien recibida por los empresarios.
A finales del sexenio y durante la crisis muchos empresarios prefirieron
retirar su capital o no invertir para depositar en el extranjero en espera de
regresarlos cuando la situación económica del país estuviera mejor. En su
último informe López Portillo dijo: “El atractivo de la cuenta de dólares se
hizo cada vez más grandes para las personas con recursos, con lo que el ahorro
se dolariza. Lo que conlleva a que se endeuden con esa divisa las empresas; y
paradójicamente sus reservas se constituyan también en mexdólares. Se da con
harta frecuencia el contradictorio caso de socios de empresas que deben en
dólares y que en lo personal tienen cuentas aquí o allá en dólares y también
inmuebles en el extranjero con montos muy superiores a toda la deuda del sector
privado; empresarios ricos, empresas pobres.”
Haciendo referencia a la preferencia del dólar y las inversiones
extranjeras de los empresarios
Política
de ingresos y egresos.
Durante el sexenio de López Portillo la política fiscal se dirigió a
mejorar la capacidad de respuesta del sistema tributario para participar en el
ingreso nacional y hacer más equitativa su distribución entre sectores
sociales, regiones geográficas y niveles de gobierno.
Se aumentaron las tarifas a quienes más ganan y se redujeron (e incluso
eliminaron) los gravámenes a los contribuyentes de menores ingresos. Mientras
en 1977 los salarios entre uno y cinco veces el salario mínimo aportaban el 58%
de impuestos para 1981 era de 28% Se modernizó, agilizó y simplificó el
esquema de impuestos indirectos al mismo tiempo que sirvió de base para una
mayor coordinación fiscal entre federaciones. Esto permitió entre 1979 y 1981
aumentar las participaciones de ayuntamientos de 47 000 millones a 152 000
millones de pesos.
Se fortaleció la intermediación financiera, simplificando los mecanismos
de regulación monetaria y crediticia dando mayor flexibilidad y modernidad al
sistema financiero del país.
Nacionalización
de la banca.
Los dueños de la banca crearon una casta súper privilegiada dentro de
una economía subdesarrollada más que injusta, en ocasiones insultante, de
manera que adjudicaba el desarrollo logrado por el país a los banqueros y no a
los campesinos, trabajadores y empresarios.
Pero ¿a qué nos referimos con casta superprivilegiada? Bueno en las instituciones
bancarias privadas, no cualquiera podía llegar y ya, pongamos un ejemplo
digamos que alguien de clase media-baja llega a un banco por supuesto en
seguida le dicen que ahí no es casa de beneficencia, pero si va alguien con
intenciones de ingresar sus dinero en seguida lo metían a fondos de ahorro con interés
bastante altos; el panorama también cambia si hablamos de genta de clase social
alta, quienes eran recibidos de manera óptima y se les recomendaba las inversiones extranjeras etc.
Pero para los dueños bancarios no es suficientes y la ambición va en
aumento y para 1970 por la fusión de capitales se crearon poderosos grupos;
para 1974 se crea la banca múltiple y posteriormente en 1978 se aprueba la ley
bancaria para fortalecer a los grandes grupos financieros que de a poco se
empiezan a comer a los pequeños bancos. La concentración del poder financiero
en pocos bancos privados aliados con el capital internacional había llegado a
tal grado que tenía fuerza para casi regular la tasa de ganancia en todos los
sectores y espacios de la economía. La concentración del poder financiero
estaba representada por BANCOMER, BANAMEX, SERFIN y COMERMEX, y acaparaba
casi el 75% de la banca privada. Los poderosos grupos financieros siguieron
ampliando su ámbito de acción hasta controlar no solo la mayor parte de
actividad financiera del país sino también parte del comercio y otras
actividades estratégicas; todo a través del manejo discriminado de los créditos
La devaluación de febrero de 1982 pareció no interesar demasiado a estos
grupos, por lo menos en cuanto a solidaridad y corresponsabilidad. “Las
dificultades del sistema son solo problemas de los políticos” esta era la
manera de eludir su responsabilidad. Sin embargo cuando el gobierno anunció la
devaluación del peso, la noticia cae cual bomba dentro de la sociedad
aumentando los rumores del ineficiente manejo de las finanzas públicas. Lo que
esta devaluación realmente implicaba era el reconocimiento de un peso
sobrevaluado, virtud a que la tasa de inflación entre México y Estados Unidos
se había acentuado; y el reconocimiento de una escasez de divisas por haber
sido utilizadas para invertir y adquirir propiedades en el extranjero (Estados
Unidos principalmente).
Esto ya se había visto cuando se devaluó el peso en agosto de 1976; se
estima que en este año salieron alrededor de 4 000 de dólares cifra que de
haberse quedado hubiera generado poco más de cien mil empleos.
El primero de septiembre de 1982 el presidente López Portillo en su
sexto informe de gobierno dio a conocer el contenido dio a conocer el contenido
de dos decretos expedidos por el poder ejecutivo ese mismo día.
El primero hace referencia a la nacionalización de la banca y el segundo
al control generalizado de cambios.
Con la nacionalización se retiraban las concesiones a los propietarios
de la banca privada y se expropiaban los bienes propiedad de los bancos.
Con el segundo se buscaba frenar la fugas de divisas, que al tornarse masiva
había hecho que el ahorro colectivo de los últimos años desapareciera. Hubo
representantes que manifestaron su descontento e inconformidad, el 3 de
septiembre en la Ciudad de México se manifestaron y el 5 de septiembre cuando
reabrieron los bancos se realizaron las transacciones en las más de 4 mil
sucursales bancarias del país.
Ante el reconocimiento de la crisis financiera se empezaron a hacer
aportaciones voluntarias de manera que fue necesario crear un fondo nacional de
solidaridad. Se constituyó un fideicomiso para la recuperación de las
inversiones en bienes inmuebles efectuadas en el extranjero.
Por su parte los ex dueños del banco acudieron a la justicia en
solicitud de amparo. El 1 de septiembre de 1982, al mismo tiempo, se aplicó el
sistema del control de cambios. El presidente señaló como causa principal de
dicha medida la compra y salida de dólares estimulada por la banca privada
comercial, mencionó que las propiedades de mexicanos en el extranjero eran de
25 000 millones de dólares que generó una salida de divisas de 8 500
millones de dólares.
Aclaró que la nacionalización se limitaba a los propietarios de los
bancos, respetando el dinero de los particulares. Al mismo tiempo apareció el
decreto sobre el control generalizado de cambios, que tenía como objetivo
controlar la salida de divisas. La aplicación de este decreto no impidió que
dichos problemas continuaran.