domingo, 19 de abril de 2015

Crisis mundial (1982) y sus repercusiones en México

Situación internacional

La crisis de 1982 también llamada de la deuda externa, aparte de las causas internas, tuvo otras motivadas por la comunidad financiera internacional. Esta crisis no hubiera sido tan intensa, prolongada y amplia (ya que fueron más de 50 países las que cayeron en ella) si no hubiera habido estimaciones erróneas de los acreedores que interpretaron las dificultades económicas de los países en deuda como transitorias y la tardía reacción para evitar que estallara la crisis.
Ante la crisis se creó un movimiento de terror entre los bancos haciendo que la oferta de crédito se hiciera nula, más la suspensión de pagos. A esto también se puso de manifiesto las diversas fallas del mercado financiero internacional, como la inadecuada solución que se le dio al problema del reciclaje y las debilidades de los organismos multilaterales. Con todo esto no se puede negar que los acreedores fueron altamente responsables. (Pero retomemos un poco, y veremos que durante la década de los 70’s, el sistema económico internacional establecido en la postguerra, evidencio su incapacidad para sostener un crecimiento global dinámico en equidad y solidaridad entre países.)
Las causas profundas de esta crisis se ubican en:
·         Agotamiento de la dinámica industrial de los países avanzados
·         La lenta evolución de la demanda de los productos
·         La sobreproducción de bienes
·         La baja productividad de trabajo
·         Dificultades para incorporar los avances tecnológicos en los procesos de producción industrial
Otros factores que reflejan el agotamiento de la dinámica del crecimiento y el desorden en el sistema monetario y financiero fueron:
·         El abandono del patrón del cambio del dólar en 1971
·         La crisis energética iniciada en 1973
Estos aceleraron el deterioro de la economía mundial. A mediados  de los 70’s la economía internacional se caracterizó por el estancamiento de los productos, los altos índices de inflación y desempleo. Los niveles sin precedentes en las tasas de interés y los desequilibrios de los pagos externos.  Los países en desarrollo manifestaron una sostenida disposición de crecer contratando una deuda externa (como fue el caso de México) proceso alentado por el reciclaje de los excedentes financieros exportadores de petróleo. La interdependencia global señalaba la necesidad de enfrentar la crisis con  medidas colectivas, sin embargo la rigidez de los países industrializados y su incapacidad para adaptarlos a los nuevos sistemas de gestión del sistema económico internacional impidieron la adopción de soluciones y redujeron las posibilidades de avanzar hacia un nuevo orden internacional.
Los países industrializados respondieron a la crisis con políticas internas de rigurosa disciplina fiscal y monetaria para abatir la inflación y corregir los desequilibrios externos; sin embrago también redujeron las posibilidades de explotación de los países desarrollados e indujeron la alza progresiva de las tasas de interés. Esto tuvo consecuencias para los países en desarrollo con pérdida de ingresos, menor demanda de importaciones y crecimiento de la deuda, lo que a su vez causo mayor desempleo, al igual que reforzó la inflación y acentuó la disparidad. En particular América Latina vivía la crisis más profunda desde la postguerra.
Por su parte los países avanzados crearon nuevas estrategias de desarrollo basadas en el desarrollo de nuevas tecnologías particularmente electrónica, robótica y biogenética. A inicios de los 80’s el mercado de materias primas no era alentador y era necesario reordenar el sistema económico para reactivar las exportaciones y favorecer la reducción de las tasas de interés. Se requería la reforma del sistema monetario internacional para hacerle frente a esta problemática. 
Podemos ver la economía de México afectada por cuatro principales factores:
·         Deuda externa
·         Inflación
·         Fuga de capitales
·         Devaluación
¿Cómo actuó el presidente en el poder ante esta? Lo veremos a continuación

Grupos empresariales en México.

Durante el sexenio de López Portillo se convocó a los diversos sectores económicos del país a unirse a la llamada Alianza para la producción y asimismo recuperar el apoyo del sector empresarial a través de sus poderosas agrupaciones como la CONCANACO (Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio), la CONCAMIN (Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos), la COPARMEX (Confederación Patronal de la República Mexicana) y el CCE (Consejo Coordinador Empresarial). La relación con esto organismos fue cordial mediante una política de estricto control de gasto público, exenciones y reducciones de impuestos y aumento en los precios de productos básicos, política bien recibida por los empresarios.

A finales del sexenio y durante la crisis muchos empresarios prefirieron retirar su capital o no invertir para depositar en el extranjero en espera de regresarlos cuando la situación económica del país estuviera mejor. En su último informe López Portillo dijo: “El atractivo de la cuenta de dólares se hizo cada vez más grandes para las personas con recursos, con lo que el ahorro se dolariza. Lo que conlleva a que se endeuden con esa divisa las empresas; y paradójicamente sus reservas se constituyan también en mexdólares. Se da con harta frecuencia el contradictorio caso de socios de empresas que deben en dólares y que en lo personal tienen cuentas aquí o allá en dólares y también inmuebles en el extranjero con montos muy superiores a toda la deuda del sector privado; empresarios ricos, empresas pobres.”

Haciendo referencia a la preferencia del dólar y las inversiones extranjeras de los empresarios



Política de ingresos y egresos.

Durante el sexenio de López Portillo la política fiscal se dirigió a mejorar la capacidad de respuesta del sistema tributario para participar en el ingreso nacional y hacer más equitativa su distribución entre sectores sociales, regiones geográficas y niveles de gobierno.

Se aumentaron las tarifas a quienes más ganan y se redujeron (e incluso eliminaron) los gravámenes a los contribuyentes de menores ingresos. Mientras en 1977 los salarios entre uno y cinco veces el salario mínimo aportaban el 58% de impuestos para 1981 era de 28% Se modernizó, agilizó y  simplificó el esquema de impuestos indirectos al mismo tiempo que sirvió de base para una mayor coordinación fiscal entre federaciones. Esto permitió entre 1979 y 1981 aumentar las participaciones de ayuntamientos de 47 000 millones a 152 000 millones de pesos.

Se fortaleció la intermediación financiera, simplificando los mecanismos de regulación monetaria y crediticia dando mayor flexibilidad y modernidad al sistema financiero del país.

Nacionalización de la banca.

Los dueños de la banca crearon una casta súper privilegiada dentro de una economía subdesarrollada más que injusta, en ocasiones insultante, de manera que adjudicaba el desarrollo logrado por el país a los banqueros y no a los campesinos, trabajadores y empresarios.
Pero ¿a qué nos referimos con casta superprivilegiada? Bueno en las instituciones bancarias privadas, no cualquiera podía llegar y ya, pongamos un ejemplo digamos que alguien de clase media-baja llega a un banco por supuesto en seguida le dicen que ahí no es casa de beneficencia, pero si va alguien con intenciones de ingresar sus dinero en seguida lo metían a fondos de ahorro con interés bastante altos; el panorama también cambia si hablamos de genta de clase social alta, quienes eran recibidos de manera óptima y se les recomendaba  las inversiones extranjeras etc.

Pero para los dueños bancarios no es suficientes y la ambición va en aumento y para 1970 por la fusión de capitales se crearon poderosos grupos; para 1974 se crea la banca múltiple y posteriormente en 1978 se aprueba la ley bancaria para fortalecer a los grandes grupos financieros que de a poco se empiezan a comer a los pequeños bancos. La concentración del poder financiero en pocos bancos privados aliados con el capital internacional había llegado a tal grado que tenía fuerza para casi regular la tasa de ganancia en todos los sectores y espacios de la economía. La concentración del poder financiero estaba representada por BANCOMER, BANAMEX, SERFIN y COMERMEX,  y acaparaba casi el 75% de la banca privada. Los poderosos grupos financieros siguieron ampliando su ámbito de acción hasta controlar no solo la mayor parte de actividad financiera del país sino también parte del comercio y otras actividades estratégicas; todo a través del manejo discriminado de los créditos

La devaluación de febrero de 1982 pareció no interesar demasiado a estos grupos, por lo menos en cuanto a solidaridad y corresponsabilidad. “Las dificultades del sistema son solo problemas de los políticos” esta era la manera de eludir su responsabilidad. Sin embargo cuando el gobierno anunció la devaluación del peso, la noticia cae cual bomba dentro de la sociedad aumentando los rumores del ineficiente manejo de las finanzas públicas. Lo que esta devaluación realmente implicaba era el reconocimiento de un peso sobrevaluado, virtud a que la tasa de inflación entre México y Estados Unidos se había acentuado; y el reconocimiento de una escasez de divisas por haber sido utilizadas para invertir y adquirir propiedades en el extranjero (Estados Unidos principalmente).

Esto ya se había visto cuando se devaluó el peso en agosto de 1976; se estima que en este año salieron alrededor de 4 000 de dólares cifra que de haberse quedado hubiera generado poco más de cien mil empleos.

El primero de septiembre de 1982 el presidente López Portillo en su sexto informe de gobierno dio a conocer el contenido dio a conocer el contenido de dos  decretos expedidos por el poder ejecutivo ese mismo día.
El primero hace referencia a la nacionalización de la banca y el segundo al control generalizado de cambios.

Con la nacionalización se retiraban las concesiones a los propietarios de la banca privada y se expropiaban los bienes  propiedad de los bancos. Con el segundo se buscaba frenar la fugas de divisas, que al tornarse masiva había hecho que el ahorro colectivo de los últimos años desapareciera. Hubo representantes que manifestaron su descontento e inconformidad, el 3 de septiembre en la Ciudad de México se manifestaron y el 5 de septiembre cuando reabrieron los bancos se realizaron las transacciones en las más de 4 mil sucursales bancarias del país.

Ante el reconocimiento de la crisis financiera se empezaron a hacer aportaciones voluntarias de manera que fue necesario crear un fondo nacional de solidaridad. Se constituyó un fideicomiso para la recuperación de las inversiones en bienes inmuebles efectuadas en el extranjero.

Por su parte los ex dueños del banco acudieron a la justicia en solicitud de amparo. El 1 de septiembre de 1982, al mismo tiempo, se aplicó el sistema del control de cambios. El presidente señaló como causa principal de dicha medida la compra y salida de dólares estimulada por la banca privada comercial, mencionó que las propiedades de mexicanos en el extranjero eran de 25 000 millones de dólares  que generó una salida de divisas de 8 500  millones de dólares.

Aclaró que la nacionalización se limitaba a los propietarios de los bancos, respetando el dinero de los particulares. Al mismo tiempo apareció el decreto sobre el control generalizado de cambios, que tenía como objetivo controlar la salida de divisas. La aplicación de este decreto no impidió que dichos problemas continuaran.